Querido Luis,
En el Día de las Madres de 1996, en El Típico Dominicano, te vi cantar y le dije a mi esposo Fonfin que algún día cenaríamos contigo. Él se rió. Apostamos.
Han pasado 30 años. La bachata sigue. Fonfin sigue. La apuesta — también.
Justo ahora ando de vuelta en la RD y, por casualidad o por la mano de Dios, tú tocas. No pido nada grande: una mesa, dos sillas, un plato de mangú. Una cena. Y por fin cobro la apuesta más larga del Caribe.
Dear Luis — in 1996 I bet my husband I'd have dinner with you one day. Thirty years later, you're playing and I'm back in DR. Just one dinner. Help me win the longest bet in the Caribbean.
Mis sueños y metas
Hace tiempo guardé la lista de deseos. Aprendí que lo único que de verdad está en nuestras manos es timonear nuestra propia embarcación hacia el lugar donde la suerte puede encontrarnos. Si me quedo sentada, cómoda y tranquila, jamás llegaré a mis metas.
Por eso este es mi consejo para ti: si tienes un sueño, no te conformes ni te quedes de brazos cruzados. Pon rumbo hacia él, y deja que la suerte te alcance en el camino.
Álbum de la apuesta
Momentos de Tamara & Fonfin · 1996 → hoy. Más fotos en camino.
Ideas para postear
Copia, pega, etiqueta a @luisvargasrd y suma a la misión.
Si llegamos a 1,000 compartidos antes del concierto, hay buena chance de que el equipo de @luisvargasrd lo vea. Cada share cuenta.
Nota de prensa: La apuesta más larga del Caribe cumple 30 años
Santo Domingo — Día de las Madres, 2026
SANTO DOMINGO, R.D. — Una estadounidense con corazón dominicano regresa a la isla con una misión tan tierna como tenaz: cobrar una apuesta de 30 años hecha una noche de bachata en El Típico Dominicano, sobre el Rey del Típico, Luis Vargas.
Tamara es estadounidense, casada con Fonfin, dominicano de pura cepa. Vivió en la República Dominicana, allí echó raíces con su esposo, y hoy reparte su vida entre Ocala, Florida y la isla. En ambos lados conecta a la gente desde el mundo que más ama después de su familia: los caballos y el hipismo, comunidad en la que es figura activa tanto en Ocala — capital mundial del caballo — como en los círculos hípicos dominicanos.
Era el Día de las Madres de 1996. Entre acordeón, güira y tambora, Tamara le dijo a Fonfin que algún día se sentaría a cenar con Luis Vargas. Fonfin se rió. Apostaron. Tres décadas, una familia y miles de canciones después — con la bachata aún sonando y Luis Vargas anunciado en cartelera justo cuando Tamara está de vuelta en la isla — la familia lanza la campaña #CenaConLuis.
El pedido es sencillo, dominicano y de corazón: que durante el concierto Luis Vargas diga "sí" a una cena con Tamara y Fonfin. Una mesa, tres sillas, un plato de mangú con los tres golpes. Así se cierra, con honor y sazón, la apuesta más larga del Caribe.
La campaña vive en littleredcorvette.org, donde el público puede leer la carta abierta a Luis, ver el álbum familiar y compartir el mensaje en redes para sumar al contador global. La iniciativa es independiente, sin fines de lucro y sin patrocinadores: solo una familia, una promesa y dos pueblos hermanos — el dominicano y el de Ocala — que saben celebrar con música, caballos y buena mesa.
"No pido nada grande. Solo una cena. Llevo 30 años esperando para que Fonfin pague la cuenta — y para darle un abrazo al hombre que nos puso a bailar toda una vida." — Tamara
Sobre Tamara: estadounidense, esposa de Fonfin (dominicano), residió en la República Dominicana y hoy vive entre Ocala, Florida y la isla. Es una cara conocida de la comunidad hípica en ambos países, donde participa activamente en el mundo de los caballos pura sangre.
Sobre la campaña #CenaConLuis: movimiento familiar y ciudadano para conseguir que Luis Vargas acepte una cena con Tamara y Fonfin durante su próxima presentación en RD. Sin política, sin marcas: puro cariño, bachata y cultura dominicana.
— FIN —